Mi Condena
Hoy es lunes como todas las tardes, mi deber como hijo es ir a la escuela, y traer buenas notas para satisfacer a mis padres.
Mi papá me dice:-Dale, Lucas que llegamos tarde.
-Ya va, viejo, andá subiendo al auto.
Camino a la escuela voy observando el paisaje, los árboles, la ruta. Y siento una sensación extraña de que algo malo me sucederá.
-Bueno, Luquitas, llegamos.
-Sí, viejo nos vemos.
Aquí estoy frente a la cárcel, prisión de prisiones de la cual parece que nunca voy a salir.
Toda rodeada de alambres, puertas con rejas, chicos arrastrando los pies como con fiaca de entrar.
Entro, hago un paneo, veo lo mismo de cada día, todos ahí en el sum, como manada de vacas, que son dirigidas a su corral, digo por los olores, los gritos, la suciedad.
Siento que me asfixio en esa aula, tan pequeña. Miro las paredes todas llenas de dibujos, frases. Mis compañeros que no paran de gritar, de tirarse cosas, y yo que no me puedo controlar y empujo a Juan.
Ahí viene la profesora, la gordita de Lengua y Literatura, Clotilde, simpática, con cara de corderito pero cuando uno se da vuelta siente los cuchillos clavados en la espalda.
La muy perra me puso un dos en la prueba y unas letritas que no entiendo, pero que significa “entregó fuera de término”.
Buenas tardes, chicos-dice.
Mi cuerpo está presente pero mi cerebro ausente, viajando a ese encuentro maravilloso de querer escuchar a Ciro, cantando Bicho de ciudad, por suerte la profe no me ve y yo aprovecho para ponerme los auriculares para volar junto con la música que escucho.
Juan me mira pero de una manera muy fea, casi diría con odio. Hace tiempo que nos tenemos ganas. La última vez me dijo a la salida te agarro.
A lo que yo respondí-andate a la con…de tu madre.
Bueno, bueno-dice Cloti, a ver si hacemos silencio.
-Hoy vamos a trabajar con un texto.
Siempre lo mismo, nunca una creatividad nueva, qué se yo, algo más divertido al menos.
La verdad es que a mí me cuesta mucho expresarme sobre todo por escrito, ese bendito proceso de composición, me rompe soberanamente las pelotas. Mi imaginación se agota, ¿será por las drogas?
Juan tiene su mirada fija en mí, sus ojos parecen los de un animal enfurecido. Lo veo, cuchichear con los otros vagos, se miran y se ríen entre ellos.
La pesada de Clotilde sigue. –Bueno, ahora que termine de explicar la descripción, vamos a comenzar a trabajar. El tema, es el siguiente: cada uno deberá describir una rutina de ustedes.
-¿Cómo?-dice Pamela,-no entiendo.
-Sí, chicos, describir un día de sus vidas. Vamos, comiencen a trabajar dijo la profe, así leemos algunas producciones.
Pasaron como 40 minutos y ya empezó la pesada con la bendita pregunta ¿alguien quiere leer?
Yo quiero leer dije, bueno a ver si hacen silencio, por favor, dijo Cloti.
-Comencé a leer: Hoy sentí una sensación extraña, será que ajustaré alguna cuenta pendiente con un estúpido que me mira y lo peor, es tan estúpido que no se da cuenta de que no le tengo miedo.
Mientras yo leía, Juan, alterado saltó un par de bancos y me tomó del cuello, yo le pegué patadas y todos empezaban a alentar ¡dale Juan! No, ¡dale Lucas! La profesora gritaba, llamen al preceptor, pero absolutamente nadie fue. Basta cálmense. Siempre lo mismo con ustedes-dijo.
Nos llevaron a dirección.
-Ah, ustedes, los mismos de siempre (el director).
-Son los chicos problema (la secretaria).
-Estos drogadictos que como no los soportan en sus casas los mandan acá (la de Biología) que nos tiene bronca.
-Bueno dijo, Clotilde, acá los dejo a ver que pueden hacer con ellos.
-Amonestaciones, propuso el director, las 10 que les falta para ser expulsados.
Autora. Carolina Navarro.Estudiante de Profesorado de Literatura en San Martin de los Andes.
Envianos tu micro-relato y nosotros lo mpetreamos. Pronto Post en Taringa de Mi Condena.
Muchas Gracias Carolina!!!

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